Todo aquel que haya visitado Nueva York ha presenciado de cerca la majestuosidad de la Estatua de la Libertad. Ésta es un icono de la ciudad y del mundo en sí, pues no es solamente una estatua que evoca un valor social, sino que es una pieza de arte por sí misma que vale la pena entender.
La Estatua de la Libertad es una enorme figura femenina, pero al mismo tiempo no tiene género, así que representa a todos; por supuesto, el color neutral que la ilumina y la ubicación son lo suficientemente imponentes como para pasarla desapercibida. Ahora bien, ésta no es un secreto y apareció simplemente ahí, sino que tiene una historia magnífica detrás.
