En una ciudad que puede ser tan hostil como ajetreada, tan complicada y surreal para algunos, es crucial encontrar lugares como El Desastre. Aunque su nombre puede distraer de su verdadera intención, lo cierto es que aquí hay de todo menos caos. Su primera ubicación fue en la misma calle San Francisco en la colonia Del Valle de la Ciudad de México; sin embargo, ahora se alojan en el número 233, con un jardín idílico para quienes disfrutan de la lectura al aire libre.
Su inauguración oficial fue, de hecho, en medio de la pandemia por COVID-19 en 2020, sucesó que obligó a otros centros culturales a permanecer cerrados. A pesar de que su dueño, Alonso Salmerón, estudió Derecho muy pronto se dio cuenta que había algo atractivo en la literatura y que él mismo podía participar aún si no escribía o leía de manera profesional. Así, no solo se empeñó en abrir El Desastre, sino que también consolidó una distribuidora (Nadie Distribuye) que busca traer a México novedades de Argentina o España.
