.Definitivamente la gran estrella de la temporada otoñal es el pan de muerto, un delicioso pan dulce que sólo se prepara alrededor de las festividades de Día de Muertos. Debido a su temporalidad, los mexicanos esperan con ansias durante todo un año el momento en el que por fin puedan tener entre sus manos esta pieza de pan y degustarla acompañada de un tradicional chocolate caliente o un café de olla.
El pan en las ofrendas fue un compañero indispensable en las tradiciones desde el inicio de la historia de México y ha permanecido hasta nuestros días. En un principio, la receta de los panes era fundamentalmente de maíz seco o tostado con otros ingredientes como amaranto y miel. En la actualidad, el pan de muerto se ha diversificado y afianzado a lo largo del territorio, en el Estado de México “las muertes”, con forma de esqueleto, son particularmente familiares y en otras regiones como Acámbaro, Guanajuato, se elaboran panes con forma de animales y humanos.
