En la península de Punta Mita, al final de un camino flanqueado por la selva nayarita, surge Rubra, un proyecto de Estudio Ignacio Urquiza + Ana Paula de Alba concebido como un refugio donde la arquitectura cede protagonismo a la gastronomía. Tras un sendero alejado del bullicio, el visitante encuentra una fachada ciega que despierta curiosidad. Al cruzar un túnel bajo, se abre una terraza con vistas a la Sierra Madre y al horizonte marino. Este año, Rubra es el proyecto ganador de la categoría Diseño de Restaurantes.
El restaurante de la galardonada chef Daniela Soto-Innes se erige como un monolito monocromático de concreto entintado y texturizado que remite a la arena. Aunque su modulación es rigurosa, las esquinas boleadas suavizan las formas y evocan la arquitectura clásica de la costa del Pacífico. Los volúmenes, que albergan cava, barra y cocina abierta, son a la vez los elementos estructurales que sostienen la gran cubierta.
